Alertas que susurran, no gritan
El exceso de notificaciones rompe la cadena. Prefiere recordatorios discretos atados al anclaje, como una vibración corta al conectarte al wifi de la oficina. El objetivo es acompañar, no acosar. Menos ruido significa más cumplimiento sostenido, menos fatiga de decisión y más satisfacción tranquila al final del día.